Puntos clave
- Los guías detectan soplidos de ballenas y siguen a las aves marinas que se alimentan para localizar grupos en Skjálfandi Bay, interpretando la actividad de la superficie para acotar la zona de búsqueda.
- Las embarcaciones de Húsavík comparten avistamientos en tiempo real por radio, lo que permite a las tripulaciones coordinarse y aumentar sus posibilidades de encuentro durante el crucero de 2-hour.
- Las aletas caudales de cada ballena jorobada son únicas. Los guías fotografían y registran estos patrones para seguir a ballenas individuales y contribuir a las investigaciones en curso.
- La normativa islandesa regula la distancia y velocidad de las embarcaciones alrededor de las ballenas, protegiendo a los animales y permitiendo al mismo tiempo una observación cercana desde su lancha neumática RIB.
- Guías especializados utilizan el comportamiento de las ballenas, sus patrones respiratorios y datos históricos de avistamientos para anticipar dónde volverán a salir a la superficie los animales.
Leer el soplido: detectar ballenas a kilómetros de distancia
En Skjálfandi Bay, la búsqueda comienza en cuanto la lancha neumática RIB sale del puerto de Húsavík. Su guía no busca la ballena en sí, sino el soplido: el característico chorro de agua y aire que surge cuando una ballena sale a la superficie y exhala. A varios kilómetros de distancia, un ojo experto puede reconocer la forma, altura y ángulo de un soplido antes de que el cuerpo del animal aparezca a la vista. Las ballenas jorobadas, las visitantes más habituales de las aguas islandesas en verano, producen un soplido que se eleva 2 to 3 metres en el aire y forma una característica V vista de perfil. Los rorcuales comunes, más grandes y rápidos, crean una columna más alta y vertical. Los rorcuales aliblancos, los cetáceos con barbas más pequeños de la bahía, producen un chorro discreto que exige estar más cerca para detectarlo con fiabilidad.
Los guías a bordo acumulan miles de horas observando estas aguas. Saben que determinadas condiciones de viento, ángulos de luz y estados de la mar hacen que los soplidos sean más fáciles o más difíciles de detectar. Una mañana tranquila, con el sol a espaldas de la embarcación, revela soplidos que desaparecerían entre los reflejos desde otra dirección. La comunicación por radio entre las embarcaciones de Húsavík permite que, cuando una tripulación localiza ballenas, las demás se dirijan hacia el avistamiento. Este efecto de red aumenta considerablemente sus posibilidades frente a las de una embarcación solitaria que busca al azar. La velocidad y maniobrabilidad de la lancha permiten a los guías acortar distancias rápidamente cuando se confirma un soplido, situándole en una posición adecuada para observar de cerca y con seguridad, sin molestar a los animales.
Aves alimentándose y bolas de cebo: leer el agua
Las ballenas suelen cazar en las aguas ricas en nutrientes alrededor de Puffin Island y en zonas más profundas de Skjálfandi Bay. Cuando una ballena jorobada se lanza sobre un banco de capelanes u otros peces pequeños, genera una alteración visible desde la superficie. Las aves marinas se congregan sobre estos episodios de alimentación y se zambullen y revolotean en bandadas densas para atrapar los peces dispersados por la técnica de alimentación de la ballena. Su guía no solo busca ballenas, sino también estos frenesíes alimentarios: concentraciones de frailecillos, charranes, gaviotas y álcidos señalan el lugar donde las ballenas están cazando activamente. Una bola de cebo, en la que los peces se agrupan en una esfera compacta para defenderse de los depredadores, atrae a ballenas y aves al mismo tiempo. El guía utiliza prismáticos para buscar estas concentraciones de alimentación y dirige la embarcación hacia ellas, sabiendo que es probable que una ballena vuelva a salir a la superficie cerca en cuestión de minutos.
Explorando la bahía: el instante antes de avistar un soplido
La red de radio de Húsavík: compartir la búsqueda
Varios operadores de lanchas neumáticas RIB navegan las mismas aguas desde Húsavík y mantienen una red de radio para compartir avistamientos de ballenas en tiempo real. Cuando el guía de una embarcación detecta un soplido o actividad de alimentación, registra la ubicación y la transmite a las demás embarcaciones de la flota. Este sistema cooperativo permite que su embarcación se beneficie de los ojos de varias tripulaciones. Un avistamiento comunicado cinco minutos antes desde una embarcación situada a un kilómetro se convierte en un punto de referencia hacia el que su guía puede dirigirse. La red también cumple una función de seguridad, ya que ayuda a coordinar las rutas para que varias embarcaciones no se agolpen alrededor de una sola ballena o grupo de ballenas. Este equilibrio entre compartir información y respetar los límites de la vida marina refleja tanto una buena práctica empresarial como la normativa islandesa que regula la observación de ballenas en la bahía.
Fotoidentificación de aletas caudales: identificar ballenas individuales
Las aletas caudales de cada ballena jorobada son tan únicas como las huellas dactilares humanas. Los patrones de marcas claras y oscuras, cicatrices y muescas son permanentes y permiten a los investigadores identificar al mismo individuo a lo largo de los años y las estaciones. Su guía lleva una cámara o trabaja con fotógrafos a bordo que capturan imágenes nítidas de los patrones de las aletas caudales durante las inmersiones. Cuando una ballena se sumerge a profundidad, suele elevar sus aletas caudales sobre el agua en un elegante arco, ofreciendo el momento perfecto para una fotografía de identificación. Estas imágenes se registran y se comparan con los catálogos mantenidos por organizaciones islandesas de investigación. Una ballena que regresa a Húsavík año tras año se convierte en un individuo conocido, a veces con nombre e historial documentado. Los pasajeros se benefician de estos datos: su guía puede indicarle si está observando a una visitante habitual que regresa cada año o a una recién llegada, cuáles son sus pautas de alimentación y si ha tenido crías registradas en temporadas anteriores.
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El soplido de una ballena jorobada puede verse a hasta 2 miles de distancia en un día en calma.
Datos de investigación registrados en cada salida
Cada avistamiento de ballenas desde una embarcación turística es una oportunidad para recopilar datos científicos. Su guía registra la hora, la ubicación, las condiciones meteorológicas, el estado de la mar y el comportamiento observado: alimentación, descanso, socialización o desplazamiento. También anota el número de ballenas del grupo, la especie y cualquier herida o marca distintiva visible. Se archivan fotografías de aletas caudales, aletas dorsales y marcas corporales. A lo largo de una temporada completa de excursiones, se acumulan cientos de estas observaciones que contribuyen al seguimiento de las poblaciones de ballenas, a los estudios de migración y a la investigación sobre su comportamiento. Estos datos ayudan a los investigadores a comprender si el número de ballenas en Skjálfandi Bay se mantiene estable, aumenta o disminuye. Muestran qué meses registran mayor presencia de ballenas y si el cambio climático o las variaciones en las poblaciones de peces están modificando las zonas de alimentación tradicionales. Al embarcarse en una excursión, estará apoyando indirectamente la ciencia marina a largo plazo mientras disfruta del privilegio de observar a estos animales en su hábitat natural.
Normas islandesas de aproximación y bienestar de las ballenas
Islandia cuenta con una normativa estricta sobre la distancia a la que las embarcaciones pueden aproximarse a las ballenas. Estas normas establecen distancias mínimas y ángulos de aproximación concebidos para evitar el estrés o la alteración de ballenas que se alimentan, descansan o socializan. Una embarcación no debe aproximarse a menos de 50 metres de una ballena, salvo que la ballena se desplace hacia ella. Una vez alcanzada la distancia mínima, la embarcación debe reducir la velocidad y situarse en paralelo a la dirección de desplazamiento de la ballena, en lugar de bloquearle el paso. Estas normas existen porque una ballena asustada o acosada se sumergirá de repente y abandonará la zona, dejando a otras embarcaciones y futuros grupos de visitantes sin avistamientos. También protegen a las crías, vulnerables a las colisiones con embarcaciones y al estrés durante la temporada de destete. Su guía conoce perfectamente estos límites y no los incumplirá, por muy cerca que nade una ballena. Cuando una ballena jorobada se acerca a la embarcación por curiosidad, en vez de que la embarcación se acerque a ella, la situación es distinta: la ballena tiene el control y la interacción se produce en sus propios términos.
Predecir la próxima salida a la superficie: interpretar el comportamiento de las ballenas
Cuando una ballena se sumerge, volverá a salir a la superficie dentro de un intervalo predecible. Las distintas especies y comportamientos implican duraciones de inmersión diferentes. Una ballena jorobada que se alimenta de una bola de cebo puede salir a la superficie cada tres a cinco minutos y permanecer en la misma zona. Una ballena jorobada que se desplaza entre zonas de alimentación puede sumergirse durante ten to fifteen minutes y recorrer two or three kilometres bajo el agua. Su guía utiliza la duración de la inmersión, la dirección del último soplido, la trayectoria observable de la ballena y el conocimiento de la geografía de la bahía para predecir dónde volverá a salir a la superficie. Si una ballena ha estado alimentándose en una zona productiva, el guía situará la embarcación ligeramente por delante de la ruta prevista y apagará el motor para dejarse llevar en silencio. La ballena sale a la superficie y se abre de nuevo la oportunidad de observarla. Este proceso se repite durante toda la excursión de two-hour, mientras se localizan, siguen y observan varias ballenas. La capacidad de predicción mejora con la experiencia: los guías que han trabajado en estas aguas durante muchas temporadas llegan a anticipar el comportamiento de las ballenas con una precisión extraordinaria, lo que aumenta directamente sus posibilidades de disfrutar de observaciones cercanas y prolongadas, así como de momentos memorables en el agua.
